Sofìa
01-30-2008, 09:09 PM
PREGUNTA: ¿Cómo tener auto confianza?...
¿porqué me ha funcionado la relaciòn con mi otro yo?
RESPUESTA: Me estimulás positivamente, sos comprensivo, reconocés mis fortalezas y debilidades y me las planteás como son, sin juzgarme, sin espavientos, sin razonamientos, sin acusaciones, sin denigrarme, sin rechazarme, sin herirme el amor propio.
Vos reconocés con indulgencia, caridad, compasión y comprensión, mis problemas, mis errores y con alto sentido humano, también reconocés mis cualidades, virtudes y talentos.
Sos la única persona que ha descifrado mi interior: que siento, que pienso, que digo, que hago… aunque estas cosas son difìciles de armar... me costaba precisarlas y vos te solidarizastes conmigo, en varios niveles: inconsciente, sub-consciente y consciente… pareciera que no es posible, pero lo es… a través del estímulo positivo y regalándome amor a través de cartas personales, expresiones, flores, fotos, tarjetas, paisajes, miles de detalles… me has permitido ir reconociendo cosas que me gustan, que podría hacer, que las dejé de hacer porqué perdí la ilusión, perdí el interés, porqué me entregué a sufrir, que era como la verdad absoluta, para obtener cualquier recompensa… si quería vestido nuevo… recordá, tenía que ir a misa… y si no iba a misa, me castigaban horas incada encima de granos de maíz y no estrenaba vestido bonito… no tenía derecho. Si quería ir a un paseo, le tenía que pedir permiso a mi papá - a quién le tenía horror – no se para qué, si la mayor parte del tiempo estábamos con mi mamá, mi papá llegaba quincenal, mensual o a los tres meses, porqué así era su trabajo. Pasaba unas crisis de ansiedad tremendas, mientras esperaba si mi papi daba el sí o no… era horrible… tenía que sufrir para merecer el permiso.
Con vos, he ido estructurando mi personalidad que andaba en pedazos, así como esos rompecabezas gigantes y aunque sean un paisaje o una figura maravillosa, no lo sabés hasta que lo armás y empieza el proceso por recoger las piezas y vas uniendo una por una, con mucho cuidado y paciencia, para juntar y ver la figura que hay. Haz de cuenta que yo era ese rompecabezas de mil piezas, tirado en el suelo, que ni yo misma me atrevía a armar. Y entonces, llegastes vos y me propusistes ayudarme y yo era bien chiquita, una niña asustada y te volvía a ver con recelo, con temor, porque te veía bien grande de estatura y muy seguro de sí, pero tenías un rostro de papá bueno, queriendo ayudar a “esa niña”… esa niña era yo, pero como desidentificada de mí misma… es como que la otra Sofía la miraba que hacía, como espectadora.
No sé en que momento te permití que te pusieras en “cuclillas” y empezaras a tomar algunas piezas, viéndome a los ojos fijamente, como si estuvieras pidiéndome consentimiento, después nos sentamos en el piso, guardando la distancia, el uno del otro, a través de todas las piezas regadas. Luego, empezamos a buscar cada uno las piezas, vos muy respetuoso y sereno, porque yo te observaba con desconfianza.
Así empezó todo, no paraba de ver lo que hacías con mi vida y fue cuando yo fui cambiando… te pasaba las piezas con más seguridad y cuando sentí que me aprobabas, que no me rechazabas, que tu mirada a mis ojos era limpia, que no querías hacerme daño… solo ayudabas a colocar piezas que yo te pasaba… una por una, con mucho cuidado y así, creo que llegamos… tocamos juntos la herida inicial: NADIE SE CONTACTÓ CONMIGO DE ESA MANERA, NADIE ME TUVO PACIENCIA, NADIE ENTENDIÓ LA SENSIBILIDAD DE MI ALMA DE NIÑA… NADIE SE INTERESÓ POR LO QUE NECESITABA INTERIORMENTE… ¡¡¡ OH DIOS ¡!!, cuánto me duele reconocerlo, como si fuese culpable de esto también.
Amigo, date cuenta que casi no tengo recuerdos de niña – solo el de los 5 años que ya lo compartí con vos… no recuerdo si jugué entre los 3 a 10 años… preguntándole a mi mamá, dice que no jugué con muñecas y que si jugué con los chavalos y eso lo recuerdo muy bien… jugué “macho parado”, “cero escondido”, corría , hacíamos travesuras con los chicos de mi vecindario porque la otra niña que había en la cuadra, no salía a jugar… También, era feliz cuando llovía y me daban permiso de salir para dejar ir en las correntadas de agua, los barquitos de papel… esos momentos los recuerdo tan nítidos y fueron tan bellos… era libre bajo la lluvia, mi mamá nos permitía remojarnos, gozar de la lluvia y más cuando era fuerte. Aquí tenìa como 10 años.
Ya a los 12 o 13 años, me vi triste, me sentía diferente, no calzaba con la forma de ser alegre y la forma de jugar de mis hermanas menores y no tenía mucho contacto con mi hermano… me recuerdo triste recluida en el rincón del amplio dormitorio donde dormía con mi abuelita… en mi esquinita, donde estaba mi cama, mi escritorito y mis posters de los mejores artistas y cantantes de moda... y el ché que no me podía faltar... el signo de amor y paz y así un mundo de collage, de revistas… ese era mi mundo de “fantasías” y hasta aquí, me quedo por hoy.
Besos y abrazos cariñosos a todos mis amigos y amigas de este Foro;
¿porqué me ha funcionado la relaciòn con mi otro yo?
RESPUESTA: Me estimulás positivamente, sos comprensivo, reconocés mis fortalezas y debilidades y me las planteás como son, sin juzgarme, sin espavientos, sin razonamientos, sin acusaciones, sin denigrarme, sin rechazarme, sin herirme el amor propio.
Vos reconocés con indulgencia, caridad, compasión y comprensión, mis problemas, mis errores y con alto sentido humano, también reconocés mis cualidades, virtudes y talentos.
Sos la única persona que ha descifrado mi interior: que siento, que pienso, que digo, que hago… aunque estas cosas son difìciles de armar... me costaba precisarlas y vos te solidarizastes conmigo, en varios niveles: inconsciente, sub-consciente y consciente… pareciera que no es posible, pero lo es… a través del estímulo positivo y regalándome amor a través de cartas personales, expresiones, flores, fotos, tarjetas, paisajes, miles de detalles… me has permitido ir reconociendo cosas que me gustan, que podría hacer, que las dejé de hacer porqué perdí la ilusión, perdí el interés, porqué me entregué a sufrir, que era como la verdad absoluta, para obtener cualquier recompensa… si quería vestido nuevo… recordá, tenía que ir a misa… y si no iba a misa, me castigaban horas incada encima de granos de maíz y no estrenaba vestido bonito… no tenía derecho. Si quería ir a un paseo, le tenía que pedir permiso a mi papá - a quién le tenía horror – no se para qué, si la mayor parte del tiempo estábamos con mi mamá, mi papá llegaba quincenal, mensual o a los tres meses, porqué así era su trabajo. Pasaba unas crisis de ansiedad tremendas, mientras esperaba si mi papi daba el sí o no… era horrible… tenía que sufrir para merecer el permiso.
Con vos, he ido estructurando mi personalidad que andaba en pedazos, así como esos rompecabezas gigantes y aunque sean un paisaje o una figura maravillosa, no lo sabés hasta que lo armás y empieza el proceso por recoger las piezas y vas uniendo una por una, con mucho cuidado y paciencia, para juntar y ver la figura que hay. Haz de cuenta que yo era ese rompecabezas de mil piezas, tirado en el suelo, que ni yo misma me atrevía a armar. Y entonces, llegastes vos y me propusistes ayudarme y yo era bien chiquita, una niña asustada y te volvía a ver con recelo, con temor, porque te veía bien grande de estatura y muy seguro de sí, pero tenías un rostro de papá bueno, queriendo ayudar a “esa niña”… esa niña era yo, pero como desidentificada de mí misma… es como que la otra Sofía la miraba que hacía, como espectadora.
No sé en que momento te permití que te pusieras en “cuclillas” y empezaras a tomar algunas piezas, viéndome a los ojos fijamente, como si estuvieras pidiéndome consentimiento, después nos sentamos en el piso, guardando la distancia, el uno del otro, a través de todas las piezas regadas. Luego, empezamos a buscar cada uno las piezas, vos muy respetuoso y sereno, porque yo te observaba con desconfianza.
Así empezó todo, no paraba de ver lo que hacías con mi vida y fue cuando yo fui cambiando… te pasaba las piezas con más seguridad y cuando sentí que me aprobabas, que no me rechazabas, que tu mirada a mis ojos era limpia, que no querías hacerme daño… solo ayudabas a colocar piezas que yo te pasaba… una por una, con mucho cuidado y así, creo que llegamos… tocamos juntos la herida inicial: NADIE SE CONTACTÓ CONMIGO DE ESA MANERA, NADIE ME TUVO PACIENCIA, NADIE ENTENDIÓ LA SENSIBILIDAD DE MI ALMA DE NIÑA… NADIE SE INTERESÓ POR LO QUE NECESITABA INTERIORMENTE… ¡¡¡ OH DIOS ¡!!, cuánto me duele reconocerlo, como si fuese culpable de esto también.
Amigo, date cuenta que casi no tengo recuerdos de niña – solo el de los 5 años que ya lo compartí con vos… no recuerdo si jugué entre los 3 a 10 años… preguntándole a mi mamá, dice que no jugué con muñecas y que si jugué con los chavalos y eso lo recuerdo muy bien… jugué “macho parado”, “cero escondido”, corría , hacíamos travesuras con los chicos de mi vecindario porque la otra niña que había en la cuadra, no salía a jugar… También, era feliz cuando llovía y me daban permiso de salir para dejar ir en las correntadas de agua, los barquitos de papel… esos momentos los recuerdo tan nítidos y fueron tan bellos… era libre bajo la lluvia, mi mamá nos permitía remojarnos, gozar de la lluvia y más cuando era fuerte. Aquí tenìa como 10 años.
Ya a los 12 o 13 años, me vi triste, me sentía diferente, no calzaba con la forma de ser alegre y la forma de jugar de mis hermanas menores y no tenía mucho contacto con mi hermano… me recuerdo triste recluida en el rincón del amplio dormitorio donde dormía con mi abuelita… en mi esquinita, donde estaba mi cama, mi escritorito y mis posters de los mejores artistas y cantantes de moda... y el ché que no me podía faltar... el signo de amor y paz y así un mundo de collage, de revistas… ese era mi mundo de “fantasías” y hasta aquí, me quedo por hoy.
Besos y abrazos cariñosos a todos mis amigos y amigas de este Foro;