Tinny
11-07-2007, 11:23 AM
Hola amigos
Quería comentarles que debido a una situación legal tuve que comunicarme con mi esposo, acordamos vernos en un lugar cerca de la casa, un lugar neutral por decirlo así.
Siento que en mi caso fue muy refrescante verlo, me alegré mucho, algo de lo que siempre nos unió como pareja fue el hecho de conversar, podíamos pasar horas conversando sobre cualquier tema y este día logramos conversar de una manera muy amena, le conté de mi cambio de trabajo, él me habló de las actividades que está realizando ahora, incluso hubo un momento en que pudimos expresarnos sentimientos, él me dijo que me extrañaba y yo también, sin embargo no existió esa insistencia de volver, lo sentí un poco más maduro, aceptando su responsabilidad en todo lo sucedido y lo ví un poco más reflexivo, ya no culpando al mundo de sus problemas, sino aceptando su parte de culpa, le dije que a pesar de todo lo que había pasado yo confiaba en él como persona y sabía que podía seguir adelante, se le llenaron los ojos de lágrimas, luego hablamos de nuestra hija, también con lágrimas en los ojos me decía que a veces él no sabía que era lo mejor para ella, en realidad fue muy bonito, también me preguntó si nos vamos a divorsiar y le dije que yo no estaba lista para un divorsio, que solo Dios, el tiempo y él podían decir qué iba a pasar con nuestro matrimonio pero que por ahora yo no estaba pensando en un divorsio.
La verdad no sé si esta conversación estuvo bien o estuvo mal, para mi fue desahogar muchas cosas que llevaba por dentro y noté algo muy diferente, en otras ocasiones hubiera dado media vuelta, loca de la desesperación porque él vuelva, soñando y haciendome castillos de arena, pero esta vez no, esta vez nos despedimos, dí media vuelta y salí caminando, sin morirme de la tristeza, obviamente que existieron muchos sentimientos de melancolía cuando pero no esos desesperantes, ya no me quedé muriendome por dentro, aunque todo esto me duele mucho, ya no me mata, me quedé con la satisfacción de verlo salir adelante y a mi con la satisfacción de ya no estarlo empujando y de no necesitar decirle que hacer, ese día siento que lo escuche, pero solo lo escuche, sus pensamientos, sentimientos, ya no le dije que hacer o qué pensar.
La verdad amigos, creo que estoy contenta de este encuentro.
Quería comentarles que debido a una situación legal tuve que comunicarme con mi esposo, acordamos vernos en un lugar cerca de la casa, un lugar neutral por decirlo así.
Siento que en mi caso fue muy refrescante verlo, me alegré mucho, algo de lo que siempre nos unió como pareja fue el hecho de conversar, podíamos pasar horas conversando sobre cualquier tema y este día logramos conversar de una manera muy amena, le conté de mi cambio de trabajo, él me habló de las actividades que está realizando ahora, incluso hubo un momento en que pudimos expresarnos sentimientos, él me dijo que me extrañaba y yo también, sin embargo no existió esa insistencia de volver, lo sentí un poco más maduro, aceptando su responsabilidad en todo lo sucedido y lo ví un poco más reflexivo, ya no culpando al mundo de sus problemas, sino aceptando su parte de culpa, le dije que a pesar de todo lo que había pasado yo confiaba en él como persona y sabía que podía seguir adelante, se le llenaron los ojos de lágrimas, luego hablamos de nuestra hija, también con lágrimas en los ojos me decía que a veces él no sabía que era lo mejor para ella, en realidad fue muy bonito, también me preguntó si nos vamos a divorsiar y le dije que yo no estaba lista para un divorsio, que solo Dios, el tiempo y él podían decir qué iba a pasar con nuestro matrimonio pero que por ahora yo no estaba pensando en un divorsio.
La verdad no sé si esta conversación estuvo bien o estuvo mal, para mi fue desahogar muchas cosas que llevaba por dentro y noté algo muy diferente, en otras ocasiones hubiera dado media vuelta, loca de la desesperación porque él vuelva, soñando y haciendome castillos de arena, pero esta vez no, esta vez nos despedimos, dí media vuelta y salí caminando, sin morirme de la tristeza, obviamente que existieron muchos sentimientos de melancolía cuando pero no esos desesperantes, ya no me quedé muriendome por dentro, aunque todo esto me duele mucho, ya no me mata, me quedé con la satisfacción de verlo salir adelante y a mi con la satisfacción de ya no estarlo empujando y de no necesitar decirle que hacer, ese día siento que lo escuche, pero solo lo escuche, sus pensamientos, sentimientos, ya no le dije que hacer o qué pensar.
La verdad amigos, creo que estoy contenta de este encuentro.