Tinny
09-04-2007, 07:56 AM
Bueno creo que han pasado varios días y ya me siento en mejores condicionas para hablar sobre lo que me ha pasado.
Recuerdan que mi esposo es adicto y que estuvo en recuperación, bueno creo que ya venía dándose en él desde un par de meses atrás el proceso de recaída, venía muy apático, discutiendo por todo, depresivo, pero creo que de una u otra forma estaba luchando aunque no fue suficiente.
Ya habíamos conversado, le había dicho que no permitiría ni una sola vez más que llegara drogado a la casa porque entonces ya no viviríamos juntos.
El 11 de agosto salí a una reunión con mis excompañeros del colegio, cuando regresé el ya no estaba. Llegó muy de madrugada y llegó drogado, no quize discutir para no hacer el problema más grande y porque ese día sentí algo que no había sentido antes, ese día sentí un miedo inmenso, de qué? aún no lo sé... esa misma noche me confirmó que venía de consumir y que él sabía lo que debía hacer, así que en la mañana se levantó, según él iba a hablar con sus padres para que lo recibieran en su casa.
El día 12 me llamó y me dijo que se iba a matar, que había intentado dejar la droga y no lo podía hacer, que ya no tenía nada por qué luchar y ahí comenzó la batalla.
Ese día (domingo) no supe más de él, lo buscamos por cielo y tierra, yo estaba desesperada, porque la verdad no es la primera vez que hablaba de muerte y realmente llegué a temer por que cumpliera esta promesa.
El día lunes visité a las autoridades para solicitar ayuda porque ya había agotado todos los medios posibles. En la tarde del lunes recibí otra llamada de él, esta vez me dijo tantas cosas que dolían, sentí que él tenía que justificarse a sí mismo lo que pensaba hacer, sin embargo Dios tenía el control de todo, luego de esa llamada no supe más de él, en estos días tuve que aprender realmente a confiar en el Señor y a esperar en él, que al final, fuera bueno o malo Dios iba a estar conmigo, creo que de verdad apliqué el primer paso que es declar que mi vida se volvió ingobernable.
Martes no obtuve noticias de él, la verdad ya estaba pensando lo peor, esos días no pude nisiquiera asistir a mi trabajo.
El miércoles 15 de agosto acá se celebra el día de la madre, ese día yo había decidido ir a mi trabajo, aunque me sentía super mal, pero talvez podía distraerme un poco. mi esposoEn la noche de martes hubo muchas personas orando por mi esposo , Dios levantó verdaderos guerreros que se levantaron para pelear por su vida no sólo física sinó espiritual y para arrebatarlo de las garras de enmigo.
El miércoles en la mañana cuando iba camino al trabajo recibí otra llamada de él, pidiendome que fuera a recogerlo, fueron tres días y tres noches realmente angustiantes, desesperantes y dolorosas, tanto para mi como para la familia de mi esposo.
La verdad tuve una mezcla muy extraña de sentimientos que variaban desde alegría, ira, rencor, remordimientos, felicidad, fue tan confuso ese momento, me sentía como en el limbo, como si todo lo que estaba pasando fuera solo un mal sueño del que tenía que despertar.
Ese mismo día hablé con él, le pedí que se fuera de la casa, porque yo sentía que esta situación me había afectado mucho y también a mi hija, algunos días después ya cuando él estaba mejor conversamos, interesantemente fue una conversación realmente amorosa, no porque las palabras fueran de enamorados, y palabras románticas, sino porque las palabras se dieron con amor, de corazón, sin reproches, y porque a pesar de todo lo vivido siento que realmente lo perdoné de todo, no hubo recriminaciones, le ofrecí mi mano, pero también le dije que mientras él no luchara por un cambio yo ya no iba a estar ahí.
Ese mismo día, por fin, después de 10 años pude entregarle la vida de mi esposo a Dios, pude soltarlo y a pesar de que en mi corazón yo se que lo amo, a pesar de que deseo lo mejor para él, creo que la mejor desición y la más sana fue tomar esta distancia.
Hoy no me quiero preocupar por el mañana, aunque muchas veces surgen preguntas como por ejemplo si volveremos a estar juntos algún día, si volveré a recuperar mi familia, pero la verdad también mi futuro lo entregue en manos de Dios y es tan interesante ver y sentir que a pesar de que todo esto me duele lo he afrontado con madurez y con paz, una paz que no viene de mi sino de mi Señor que fue mi fuerza y por sobre todo siento tranquilidad, no les puedo negar que de vez en cuando me desespero, que deseo que las cosas sean a mi manera, pero bueno aquí voy en el camino y deseo seguir avanzando pero estoy segura que no estoy sola y esto realmente me ha dado aliento.
Recuerdan que mi esposo es adicto y que estuvo en recuperación, bueno creo que ya venía dándose en él desde un par de meses atrás el proceso de recaída, venía muy apático, discutiendo por todo, depresivo, pero creo que de una u otra forma estaba luchando aunque no fue suficiente.
Ya habíamos conversado, le había dicho que no permitiría ni una sola vez más que llegara drogado a la casa porque entonces ya no viviríamos juntos.
El 11 de agosto salí a una reunión con mis excompañeros del colegio, cuando regresé el ya no estaba. Llegó muy de madrugada y llegó drogado, no quize discutir para no hacer el problema más grande y porque ese día sentí algo que no había sentido antes, ese día sentí un miedo inmenso, de qué? aún no lo sé... esa misma noche me confirmó que venía de consumir y que él sabía lo que debía hacer, así que en la mañana se levantó, según él iba a hablar con sus padres para que lo recibieran en su casa.
El día 12 me llamó y me dijo que se iba a matar, que había intentado dejar la droga y no lo podía hacer, que ya no tenía nada por qué luchar y ahí comenzó la batalla.
Ese día (domingo) no supe más de él, lo buscamos por cielo y tierra, yo estaba desesperada, porque la verdad no es la primera vez que hablaba de muerte y realmente llegué a temer por que cumpliera esta promesa.
El día lunes visité a las autoridades para solicitar ayuda porque ya había agotado todos los medios posibles. En la tarde del lunes recibí otra llamada de él, esta vez me dijo tantas cosas que dolían, sentí que él tenía que justificarse a sí mismo lo que pensaba hacer, sin embargo Dios tenía el control de todo, luego de esa llamada no supe más de él, en estos días tuve que aprender realmente a confiar en el Señor y a esperar en él, que al final, fuera bueno o malo Dios iba a estar conmigo, creo que de verdad apliqué el primer paso que es declar que mi vida se volvió ingobernable.
Martes no obtuve noticias de él, la verdad ya estaba pensando lo peor, esos días no pude nisiquiera asistir a mi trabajo.
El miércoles 15 de agosto acá se celebra el día de la madre, ese día yo había decidido ir a mi trabajo, aunque me sentía super mal, pero talvez podía distraerme un poco. mi esposoEn la noche de martes hubo muchas personas orando por mi esposo , Dios levantó verdaderos guerreros que se levantaron para pelear por su vida no sólo física sinó espiritual y para arrebatarlo de las garras de enmigo.
El miércoles en la mañana cuando iba camino al trabajo recibí otra llamada de él, pidiendome que fuera a recogerlo, fueron tres días y tres noches realmente angustiantes, desesperantes y dolorosas, tanto para mi como para la familia de mi esposo.
La verdad tuve una mezcla muy extraña de sentimientos que variaban desde alegría, ira, rencor, remordimientos, felicidad, fue tan confuso ese momento, me sentía como en el limbo, como si todo lo que estaba pasando fuera solo un mal sueño del que tenía que despertar.
Ese mismo día hablé con él, le pedí que se fuera de la casa, porque yo sentía que esta situación me había afectado mucho y también a mi hija, algunos días después ya cuando él estaba mejor conversamos, interesantemente fue una conversación realmente amorosa, no porque las palabras fueran de enamorados, y palabras románticas, sino porque las palabras se dieron con amor, de corazón, sin reproches, y porque a pesar de todo lo vivido siento que realmente lo perdoné de todo, no hubo recriminaciones, le ofrecí mi mano, pero también le dije que mientras él no luchara por un cambio yo ya no iba a estar ahí.
Ese mismo día, por fin, después de 10 años pude entregarle la vida de mi esposo a Dios, pude soltarlo y a pesar de que en mi corazón yo se que lo amo, a pesar de que deseo lo mejor para él, creo que la mejor desición y la más sana fue tomar esta distancia.
Hoy no me quiero preocupar por el mañana, aunque muchas veces surgen preguntas como por ejemplo si volveremos a estar juntos algún día, si volveré a recuperar mi familia, pero la verdad también mi futuro lo entregue en manos de Dios y es tan interesante ver y sentir que a pesar de que todo esto me duele lo he afrontado con madurez y con paz, una paz que no viene de mi sino de mi Señor que fue mi fuerza y por sobre todo siento tranquilidad, no les puedo negar que de vez en cuando me desespero, que deseo que las cosas sean a mi manera, pero bueno aquí voy en el camino y deseo seguir avanzando pero estoy segura que no estoy sola y esto realmente me ha dado aliento.