Pat-Yvette
02-19-2007, 04:45 PM
Cerrando Círculos
Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si
insiste en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario, pierde
la alegría y el sentido del resto.
Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos. Como
quiera llamarlo, lo importante es poder cerrarlos, dejar ir momentos de
la vida que se van clausurando. ¿Terminó con su trabajo?, ¿Se acabó
la relación?, ¿Ya no vive más en esa casa?, ¿Debe irse de viaje?,
¿La amistad se acabó?
Puede pasarse mucho tiempo de su presente "revolcándose" en los por
qués, en rebobinar el casette y tratar de entender por qué sucedió
tal o cual hecho.
El desgaste va a ser infinito porque en la vida, usted, yo, su amigo,
sus hijos, sus hermanos, todos y todas estamos abocados a ir cerrando
capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas o con momentos de la
vida y seguir adelante.
No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera
preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió y hay que soltar,
hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes
tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con
quien no quiere estar vinculado a nosotros.
No. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso a veces es tan
importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa,
romper papeles, tirar documentos, vender o regalar libros.
Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de
superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con
las cartas marcadas y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que
dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en
el presente. El pasado ya pasó.
No esperen que le devuelvan, no espere que le reconozcan, no espere que
alguna vez se den cuenta de quién es
usted. Suelte el resentimiento, el prender "su televisor personal" para
darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarlo
mentalmente, envenenarlo, amargarlo.
La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si usted anda
por la vida dejando "puertas abiertas" por si acaso, nunca podrá
desprenderse ni vivir lo de hoy con satisfacción.
Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de "regresar" (a
qué?), necesidad de aclaratorias, palabras que no se dijeron,
silencios que lo invadieron ... ¡Si puede enfrentarlos ya y ahora,
hágalo! Si no, déjelo ir, cierre capítulos. Dígase a usted mismo
que no, que no vuelve.
Pero no por orgullo ni soberbia, sino porque usted ya no encaja allí,
en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese
escritorio, en ese oficio. Usted ya no es el mismo que se fue, hace dos
días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a qué
volver.
Cierre la puerta, pase la hoja, cierre el círculo. Ni usted será el
mismo, ni el entorno al que regresa será igual, porque en la vida nada
se queda quieto, nada es estático.
Es salud mental, amor por usted mismo el desprender lo que ya no está
en su vida. Recuerde que nada ni nadie es indispensable. Ni una
persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque
cuando usted vino a este mundo "llegó" sin ese adhesivo, por lo tanto
es "costumbre" vivir pegado a él y es un trabajo personal aprender a
vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy le duele dejar
ir.
Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente, se puede
lograr porque, le repito, nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es
costumbre, apego, necesidad. Pero... cierre, clausure, limpie, tire,
oxigene, despréndase, sacuda, suelte. Hay tantas palabras para
significar salud mental y cualquiera que sea la que escoja, le ayudará
definitivamente a
seguir para adelante con tranquilidad.
¡Esa es la VIDA! ¡Cierre círculos!
Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si
insiste en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario, pierde
la alegría y el sentido del resto.
Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos. Como
quiera llamarlo, lo importante es poder cerrarlos, dejar ir momentos de
la vida que se van clausurando. ¿Terminó con su trabajo?, ¿Se acabó
la relación?, ¿Ya no vive más en esa casa?, ¿Debe irse de viaje?,
¿La amistad se acabó?
Puede pasarse mucho tiempo de su presente "revolcándose" en los por
qués, en rebobinar el casette y tratar de entender por qué sucedió
tal o cual hecho.
El desgaste va a ser infinito porque en la vida, usted, yo, su amigo,
sus hijos, sus hermanos, todos y todas estamos abocados a ir cerrando
capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas o con momentos de la
vida y seguir adelante.
No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera
preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió y hay que soltar,
hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes
tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con
quien no quiere estar vinculado a nosotros.
No. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso a veces es tan
importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa,
romper papeles, tirar documentos, vender o regalar libros.
Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de
superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con
las cartas marcadas y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que
dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en
el presente. El pasado ya pasó.
No esperen que le devuelvan, no espere que le reconozcan, no espere que
alguna vez se den cuenta de quién es
usted. Suelte el resentimiento, el prender "su televisor personal" para
darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarlo
mentalmente, envenenarlo, amargarlo.
La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si usted anda
por la vida dejando "puertas abiertas" por si acaso, nunca podrá
desprenderse ni vivir lo de hoy con satisfacción.
Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de "regresar" (a
qué?), necesidad de aclaratorias, palabras que no se dijeron,
silencios que lo invadieron ... ¡Si puede enfrentarlos ya y ahora,
hágalo! Si no, déjelo ir, cierre capítulos. Dígase a usted mismo
que no, que no vuelve.
Pero no por orgullo ni soberbia, sino porque usted ya no encaja allí,
en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese
escritorio, en ese oficio. Usted ya no es el mismo que se fue, hace dos
días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a qué
volver.
Cierre la puerta, pase la hoja, cierre el círculo. Ni usted será el
mismo, ni el entorno al que regresa será igual, porque en la vida nada
se queda quieto, nada es estático.
Es salud mental, amor por usted mismo el desprender lo que ya no está
en su vida. Recuerde que nada ni nadie es indispensable. Ni una
persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque
cuando usted vino a este mundo "llegó" sin ese adhesivo, por lo tanto
es "costumbre" vivir pegado a él y es un trabajo personal aprender a
vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy le duele dejar
ir.
Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente, se puede
lograr porque, le repito, nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es
costumbre, apego, necesidad. Pero... cierre, clausure, limpie, tire,
oxigene, despréndase, sacuda, suelte. Hay tantas palabras para
significar salud mental y cualquiera que sea la que escoja, le ayudará
definitivamente a
seguir para adelante con tranquilidad.
¡Esa es la VIDA! ¡Cierre círculos!