Daniel
10-06-2006, 02:49 PM
LA HISTORIA DE PABLO
Pablo era el tipo de persona que te encantaría ser. Siempre estaba de
buen
humor y siempre tenía algo positivo que decir. Cuando alguien le
preguntaba
como le iba, el respondía: "Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo".
Era un gerente único porque tenía varias clientas que lo habían seguido
de
restaurante en restaurante.
La razón por la que las clientas seguían a Pablo era por su actitud.
Él era un motivador natural: si un empleado tenía un mal día, Pablo
estaba
ahí para decirle al empleado como ver el lado positivo de la situación.
Ver este estilo realmente me causó curiosidad, así que un día fui a
buscar a
Pablo y le pregunte:
No lo entiendo... no es posible ser una persona positiva todo el tiempo
¿Cómo lo haces?...
Pablo respondió:
"Cada mañana me despierto y me digo a mi mismo: Pablo, tienes dos
opciones
hoy: puedes escoger estar de buen humor o puedes escoger estar de mal
humor."
"Escojo estar de buen humor".
"Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima o
aprender de ello. Escojo aprender de ello".
"Cada vez que alguien viene a mí para quejarse, puedo aceptar su queja
o
puedo señalarle el lado positivo de la vida. Escojo señalarle el lado
positivo de la vida".
Si, claro, pero no es tan fácil, protesté.
"Si lo es", dijo Pablo. "Todo en la vida es acerca de elecciones.
Cuando
quitas todo lo demás, cada situación es una elección".
"Tu eliges cómo reaccionas ante cada situación, tu eliges cómo la gente
afectará tu estado de ánimo, tu eliges estar de buen humor o mal
humor".
"En resumen, TU ELIGES COMO VIVIR LA VIDA".
Reflexioné en lo que Pablo me dijo...
Poco tiempo después, deje la industria hotelera para iniciar mi propio
negocio. Perdimos contacto, pero con frecuencia pensaba en Pablo,
cuando
tenía que hacer una elección en la vida en vez de reaccionar contra
ella.
Varios años más tarde, me enteré que Pablo hizo algo que nunca debe
hacerse
en un negocio de restaurante, dejó la puerta de atrás abierta y una
mañana
fue asaltado por tres ladrones armados.
Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano, temblando por el
nerviosismo, resbaló de la combinación.
Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon. Con mucha suerte,
Pablo fue
encontrado relativamente pronto y llevado de emergencia a una clínica.
Después de ocho horas de cirugía y semanas de terapia intensiva, Pablo
fue
dado de alta, aún con fragmentos de bala en su cuerpo. Me encontré con
Pablo
seis meses después del accidente y cuando le pregunté como estaba, me
respondió:
"Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo".
Le pregunté que pasó por su mente en el momento del asalto. Contestó:
"lo
primero que vino a mi mente fue que debí haber cerrado con llave la
puerta
de atrás. Cuando estaba tirado en el piso, recordé que tenía dos
opciones:
podía elegir vivir o podía elegir morir. Elegí vivir".
"¿No sentiste miedo?" Le pregunté. Pablo continuó:
"Los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar
bien.
Pero cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones en las caras
de
los médicos y enfermeras, realmente me asusté.
Podía leer en sus ojos: "es hombre muerto." Supe entonces que debía
tomar
una decisión.
"¿Qué hiciste?" Pregunté.
"Bueno, uno de los médicos me preguntó si era alérgico a algo y
respirando
profundo grité: - "Si, a las balas" - Mientras reían, les dije: "estoy
escogiendo vivir, opérenme como si estuviera vivo, no muerto".
Pablo vivió por la maestría de los médicos, pero sobre todo por su
asombrosa
actitud. Aprendió que cada día tenemos la elección de vivir plenamente,
la
ACTITUD, al final, lo es todo. Ahora tienes dos elecciones:
1. Eliminar este mensaje.
2. Enviarlo a quien aprecies.
Y recuerda, sólo se frustran aquellos que dejan de ver la parte
positiva de
sus resultados y de la vida...
Yo escogí la 2: enviarlo a quienes aprecio. Y que siempre estés bien.
Pablo era el tipo de persona que te encantaría ser. Siempre estaba de
buen
humor y siempre tenía algo positivo que decir. Cuando alguien le
preguntaba
como le iba, el respondía: "Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo".
Era un gerente único porque tenía varias clientas que lo habían seguido
de
restaurante en restaurante.
La razón por la que las clientas seguían a Pablo era por su actitud.
Él era un motivador natural: si un empleado tenía un mal día, Pablo
estaba
ahí para decirle al empleado como ver el lado positivo de la situación.
Ver este estilo realmente me causó curiosidad, así que un día fui a
buscar a
Pablo y le pregunte:
No lo entiendo... no es posible ser una persona positiva todo el tiempo
¿Cómo lo haces?...
Pablo respondió:
"Cada mañana me despierto y me digo a mi mismo: Pablo, tienes dos
opciones
hoy: puedes escoger estar de buen humor o puedes escoger estar de mal
humor."
"Escojo estar de buen humor".
"Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima o
aprender de ello. Escojo aprender de ello".
"Cada vez que alguien viene a mí para quejarse, puedo aceptar su queja
o
puedo señalarle el lado positivo de la vida. Escojo señalarle el lado
positivo de la vida".
Si, claro, pero no es tan fácil, protesté.
"Si lo es", dijo Pablo. "Todo en la vida es acerca de elecciones.
Cuando
quitas todo lo demás, cada situación es una elección".
"Tu eliges cómo reaccionas ante cada situación, tu eliges cómo la gente
afectará tu estado de ánimo, tu eliges estar de buen humor o mal
humor".
"En resumen, TU ELIGES COMO VIVIR LA VIDA".
Reflexioné en lo que Pablo me dijo...
Poco tiempo después, deje la industria hotelera para iniciar mi propio
negocio. Perdimos contacto, pero con frecuencia pensaba en Pablo,
cuando
tenía que hacer una elección en la vida en vez de reaccionar contra
ella.
Varios años más tarde, me enteré que Pablo hizo algo que nunca debe
hacerse
en un negocio de restaurante, dejó la puerta de atrás abierta y una
mañana
fue asaltado por tres ladrones armados.
Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano, temblando por el
nerviosismo, resbaló de la combinación.
Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon. Con mucha suerte,
Pablo fue
encontrado relativamente pronto y llevado de emergencia a una clínica.
Después de ocho horas de cirugía y semanas de terapia intensiva, Pablo
fue
dado de alta, aún con fragmentos de bala en su cuerpo. Me encontré con
Pablo
seis meses después del accidente y cuando le pregunté como estaba, me
respondió:
"Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo".
Le pregunté que pasó por su mente en el momento del asalto. Contestó:
"lo
primero que vino a mi mente fue que debí haber cerrado con llave la
puerta
de atrás. Cuando estaba tirado en el piso, recordé que tenía dos
opciones:
podía elegir vivir o podía elegir morir. Elegí vivir".
"¿No sentiste miedo?" Le pregunté. Pablo continuó:
"Los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar
bien.
Pero cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones en las caras
de
los médicos y enfermeras, realmente me asusté.
Podía leer en sus ojos: "es hombre muerto." Supe entonces que debía
tomar
una decisión.
"¿Qué hiciste?" Pregunté.
"Bueno, uno de los médicos me preguntó si era alérgico a algo y
respirando
profundo grité: - "Si, a las balas" - Mientras reían, les dije: "estoy
escogiendo vivir, opérenme como si estuviera vivo, no muerto".
Pablo vivió por la maestría de los médicos, pero sobre todo por su
asombrosa
actitud. Aprendió que cada día tenemos la elección de vivir plenamente,
la
ACTITUD, al final, lo es todo. Ahora tienes dos elecciones:
1. Eliminar este mensaje.
2. Enviarlo a quien aprecies.
Y recuerda, sólo se frustran aquellos que dejan de ver la parte
positiva de
sus resultados y de la vida...
Yo escogí la 2: enviarlo a quienes aprecio. Y que siempre estés bien.