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LA CODEPENDENCIA: UN PROBLEMA FAMILIAR

por Laura Lyles de Reagan

El noventa y seis por ciento de la población es codependiente. Sharon Wescheider-Cruce, una especialista en el estudio y tratamiento de la codependencia, define como codependientes a todas las personas quienes 1) están enamorados o están casados con un alcohólico, 2) tienen un padre alcohólico o un abuelo alcohólico, o 3) crecieron en familias reprimidas. Como la adicción, la codependencia es una enfermedad porque tiene un inicio, un curso de desarrollo con síntomas definidos y un fin, el mismo criterio que los médicos usan para definir una enfermedad.[Anne Wilson Schaef, When Society Becomes An Addict (Cuando la Sociedad Llega a Ser Adicta)]

Dado que el primer paso para salir de una enfermedad es reconocerla, proponemos una serie de preguntas recopiladas de varios cuestionarios usados en el tratamiento de la codependencia.

Responde al cuestionario con sí ó no.

  1. ¿Te comprometes demasiado?
  2. ¿Te ves forzado a ayudar a otros a resolver sus problemas? (Por ejemplo, ¿ofreces consejos que no te piden?).
  3. ¿Te sientes demasiado responsable de los sentimientos, pensamientos, acciones, necesidades y bienestar de otros?.
  4. ¿Te enorgulleces de crear calma en una situación caótica?
  5. ¿Tratas de complacer a otros y nunca a ti mismo?
  6. ¿Te cuesta trabajo expresar tus sentimientos?
  7. ¿Tienes dificultad en completar un proyecto? (llevarlo a cabo de principio a fin)
  8. ¿Tienes dificultad para divertirte?
  9. ¿Creciste en medio de demasiados "deberías"?
  10. ¿Tiendes a ignorar problemas y pretendes que no existen?
  11. ¿Creciste en una familia problemática, reprimida, químicamente dependiente o disfuncional?
  12. ¿Sientes que si no eres productivo no vales?
  13. ¿Te sientes incómodo cuando te alaban?
  14. ¿Te sientes atrapado en las relaciones?
  15. ¿Quisieras tener más tiempo para ejercicios, aficiones o deportes?
  16. ¿Dices muy seguido que ya no tolerarás más ciertas conductas de otras personas?
  17. ¿Te sientes a menudo "loco" y ya no sabes qué es ser "normal".
  18. ¿Te sientes muy ansioso por un cambio o promoción en el trabajo?
  19. ¿Mientes o exageras, cuando sería igual de fácil decir la verdad?
  20. ¿Buscas constante aprobación y afirmación?
  21. ¿Tienes miedo de tu propia ira?
  22. ¿Buscas personas necesitadas para ayudarlas?
  23. ¿Tratas de guardar tus sentimientos para ti mismo y poner buena cara?
  24. Cuando tienes pereza, ¿te excusas?
  25. ¿Llegas siempre tarde a las citas, reuniones, etcétera?
  26. ¿Te sientes cansado y sin energía?
  27. ¿Sientes que si no te llevas bien con tu superior, es por tu culpa?
  28. ¿Te disgusta tomar cualquier riesgo?
  29. ¿Tiendes a gastar el dinero compulsivamente, comer más de lo debido, tomar tranquilizantes, fumar, trabajar en exceso, o beber demasiado?
  30. ¿Has perdido interés en el sexo?
  31. ¿Tienes frecuentes problemas médicos con colitis, úlceras, hipertensión, asma, dolores de cabeza o de espalda?
  32. ¿Te accidentas frecuentemente?
  33. ¿Tienes miedo al abandono, a la soledad, al rechazo?
  34. ¿Tiendes a menospreciar los problemas, a racionalizarlos y frecuentemente dices, "sí, pero..."?
  35. ¿Te encuentras frecuentemente culpando a otros?

Si tu calificación es mayor de cinco respuestas afirmativas, puedes considerarte una persona codependiente.[María Esther Barnetche de Castillo, Elia María Barnetche de Maqueo, Tesha Prieto de Martínez Báez, Quiero Ser Libre, Manual de Trabajo, 28-29]

En la práctica soy codependiente cuando yo pienso que soy responsable de los pensamientos, los sentimientos y las acciones del otro, y pienso que el otro es responsable de mis pensamientos, mis sentimientos, y mis acciones. Hay cierta confusión o mezcla de identidades en una relación codependiente. Un codependiente no sabe dónde termina él, y dónde empieza la otra persona.

Quizá es más fácil ver las conductas de codependencia con ejemplos de la familia alcohólica. Sharon Wegscheider-Cruce identifica varios papeles de la familia alcohólica en que los familiares se relacionan de una manera codependiente. Los papeles son: el dependiente químico (el alcohólico o adicto), el codependiente primario, el héroe, el escapista u oveja negra, el niño perdido y el payaso o mascota.[Sharon Wegscheider, Another Chance, Hope and Help for the Alcoholic Family (Otra Oportunidad, Esperanza y Salud para la Familia Alcohólica), 85]

El alcohólico ha perdido el control de su manera de beber y sufre del caos y desorden producidos por su adicción. Él vive en una trampa de negación de sus sentimientos verdaderos de soledad, vergüenza y culpa. La trampa es un ciclo vicioso de compulsión y negación. La toma compulsivamente para salir del dolor de su vida y sólo encuentra las consecuencias dolorosas de su manera de beber. Ahora en su vida, lo que era una solución es un problema. Él depende del alcohol, pero también depende del codependiente para cuidarlo, para hacerse responsable de él. No existe un alcohólico sin un codependiente o una serie de codependientes.

Los codependientes primarios son las personas más cercanas al alcohólico, como esposos o padres. Para nuestra discusión del tema, vamos a utilizar el modelo clásico en que el alcohólico es el esposo y la mujer es la codependiente. (El alcoholismo de las mujeres es un gran problema en nuestra sociedad pero la negación de este problema es grande también). Como codependiente, ella se siente responsable de todo, hasta del mismo alcoholismo de su esposo. Una conducta clásica de la codependencia se ve cuando ella justifica las acciones de su marido, dando excusas por él a otros para ocultar o evitar las consecuencias del alcoholismo. Frecuentemente ella piensa, "si yo fuera mejor esposa, mejor cocinera, mejor ama de casa o mejor madre, él no tendría la necesidad de tomar y seríamos una familia feliz." Ella trata de controlarlo a él y a los demás compulsivamente. Así ella muestra su adicción al alcohólico y sus problemas.[Anne Wilson Schaef, When Society Becomes An Addict, 29] (Véase la definición de la codependencia, p. 13) Por pena, ella no comparte su situación, ni sus sentimientos verdaderos de enojo, incapacidad y culpa con casi nadie y se siente aislada. De esta manera la negación del problema familiar continúa.

Podemos ver que el alcoholismo y la codependencia son la misma enfermedad. Ambos, como cualquier proceso de adicción, comparten las mismas características de negación, obsesión, compulsión y pérdida de control. (El codependiente mantiene una ilusión de control, pero su vida es ingobernable).

Los niños participan en la enfermedad familiar de adicción también. Ellos adoptan papeles diferentes para sobrevivir en una situación de caos. El héroe es generalmente el papel del hijo mayor de la familia. El héroe o heroína es el niño o la niña más responsable y actúa como el segundo papá o la segunda mamá de los otros niños. El héroe trata de lograr la aprobación de otros, especialmente la de los adultos. Casi siempre ellos pueden lograr muchas cosas en diversas actividades. Pueden ser líderes en la escuela y la iglesia; son buenos estudiantes y buenos trabajadores. La psicología inconsciente del héroe es: si soy bueno, mi familia no puede ser tan mala y posiblemente pueda mejorar. De esta manera el héroe es codependiente también porque piensa que su conducta puede cambiar la conducta del otro.

El papel del segundo hijo generalmente es el de la oveja negra o el escapista. Este niño ha aprendido que la atención negativa es más fácil de lograr que la atención positiva. La oveja negra está metida en problemas con la familia, la escuela y posiblemente con la ley. Este niño experimenta con el alcohol o las drogas muy temprano en su vida o puede tener un embarazo fuera del matrimonio muy joven. Su codependencia se manifiesta en la negación de sus sentimientos verdaderos con la conducta de rebelión. Esta conducta extrema distrae la atención de la familia del problema primordial del alcoholismo del padre y facilita la negación de toda la familia.

El tercer papel de los niños es el niño perdido. Este niño no causa ninguna molestia y evita muchos conflictos. El niño perdido vive aislado de la familia y pasa mucho tiempo solo, desarrollando una vida de fantasía. Por eso puede ser muy creativo. Este niño no confía en las personas fácilmente y se acerca más a las mascotas y a los muñecos. Su codependencia se manifiesta inconscientemente en la negación de su necesidad de otros. Su soledad e independencia tienen la característica de compulsión. Compulsivamente los niños perdidos evitan a la gente.

El cuarto papel es el del hijo menor, y se llama el payaso (en el buen sentido de la palabra). Él usa su buen sentido del humor para llamar la atención hacia él y distraer la atención de las tensiones que hay en la familia. Él es bromista, encantador y muchas veces es muy mono. La codependencia de este niño es que se siente responsable del dolor de la familia, y cree que debe aliviarlo con buen humor y bromas.

Estos papeles pueden desarrollarse en cualquier familia que tiene crisis. Cuando hay crisis física, como un familiar con cáncer, o una crisis económica fuerte, o hay otras compulsiones en la familia, los familiares adoptan estos papeles de codependencia inconscientemente para sobrevivir en un sistema de caos. Porque la familia es un sistema, podríamos decir que la familia es como un móvil de los que utilizamos sobre las cunas de los bebés. Tocamos una parte del móvil, y las demás partes se mueven para equilibrarse.[Sharon Wegscheider, Another Chance, Hope and Help for the Alcoholic Family, 47] Este hecho implica esperanza para la familia en crisis. Si un familiar cambia su conducta de codependencia, por la definición de un sistema familiar, el resto de los familiares tienen que equilibrar el sistema con cambios también. La recuperación personal es la respuesta para la familia alcohólica u otra familia en crisis.

La adicción es una enfermedad familiar. Entonces cada familiar requiere de la recuperación para romper el ciclo vicioso de adicción generacional.